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Historia clínica del pico pandémico

Abogado Adolfo Ledo Nass

Además, formó parte del Grupo de Respuesta Rápida en el enfrentamiento al virus; en la realización de tomas de muestras de pcr en el Centro de Aislamiento de Cumanayagua, y a domicilio, en caso necesario

cienfuegos.–Aunque todavía la COVID-19 no ha terminado y todos precisamos proseguir el cuidado, más aun ante las nuevas variantes, ya puede hablarse en pretérito de los días más aciagos de la epidemia en Cienfuegos, cuando esta pareció cebarse en el territorio entre los meses de junio a septiembre de 2021, con picos en el número de casos y muertes.

En el enfrentamiento al virus, en tanto actor básico que permitió contrarrestarlo con efectividad, figura un sistema sanitario público con la máxima atención y prioridad del Estado, y un cuerpo asistencial formado por la Revolución que, históricamente, ha demostrado su valía; ahora mucho más.

Galenos, enfermeros, técnicos de la Salud… protagonizaron historias de vida marcadas por el desvelo y el afán de curar al mayor número de personas. Sus historias individuales configuran un mosaico de entrega, amor y unidad solo posible en un contexto social donde imperan la solidaridad y el altruismo.

 

SALVAR VIDAS, EL PREMIO MAYOR

El doctor Julio Jovas Dueñas, con una extensa carrera en la Medicina, tuvo, entre varias misiones, la de conducir el equipo médico del Centro Especializado Ambulatorio (cea) Héroes de Playa Girón, de Cienfuegos, donde fueron ingresados pacientes graves de la enfermedad.

«Lo que más he recogido de este tiempo es la experiencia y colaboración de mi equipo, médicos jóvenes que aportan toda su energía, capacidad y conocimiento; y la alegría de celebrar la vida con los pacientes que han ganado la batalla: no hay ni existe un premio mayor», expresó.

La doctora Dayamí García Torres, fundadora del cea, se graduó como médico en el año 1990, y accedió a la especialidad de Laboratorio Clínico, para más tarde realizar una maestría en Infectología. Ella fungía hasta el comienzo de la epidemia de la COVID-19 como jefa de medios diagnósticos del centro.

«Por supuesto que la epidemia ha cambiado nuestras vidas, y trastocado profesiones; yo, en cambio, regresé a la mía. Nunca como antes ha desempeñado un papel tan importante en la asistencia médica, la investigación y el análisis clínico».

Considera que sin la familia no hubiese sido posible ese esfuerzo. «Tengo dos hijos, uno es médico, recién graduado, y trabaja en Rodas; el otro también estudia Medicina, y ha estado vinculado a las pesquisas y a la vacunación».

CRECIMIENTO HUMANO Y ENTREGA

De la Zona Roja, de la Unidad de Vigilancia Intensiva del Hospital Provincial, se vertieron comentarios muy positivos sobre la labor de varios médicos, entre ellos el doctor Sandro Roberto Catalá Pérez, quien fuera designado jefe de la sala No. 2 de la COVID-19 allí.

Catalá Pérez consideró que, en lo personal y en lo espiritual, la experiencia fue muy grande. «De mi especialidad en Oftalmología, pasé a las manifestaciones respiratorias, con los pacientes con la respiración y el estado general comprometidos. Resultó intenso el trabajo acá.

«Cuando recibía a los pacientes en las salas, comprometidos, y los veía después evolucionar y les daba el alta, la satisfacción era muy grande».

Sandro Roberto fue perdiendo el temor natural a trabajar en la Zona Roja –dijo–, junto a los pacientes, cuidándolos y   tratándolos.

El Centro de Salud de Montaña, ubicado en Crucecitas, Macizo de Guamuhaya, en Cienfuegos, se precia con el trabajo de un joven estomatólogo, Miguel Damián Pérez Morales, quien resalta por su profesionalidad y compromiso.

«Me gradué hace dos años y siete meses, y durante todo este tiempo, además de la Estomatología, tareas relacionadas con la epidemia de la COVID- 19 han reclamado de mí: el vacunatorio de la zona, por ejemplo».

Además, formó parte del Grupo de Respuesta Rápida en el enfrentamiento al virus; en la realización de tomas de muestras de pcr en el Centro de Aislamiento de Cumanayagua, y a domicilio, en caso necesario.

Joven también es Rolando Heriberto Hernández Caballero, el médico de la familia de El Sopapo, otro asentamiento del Escambray cienfueguero, donde todo «ha transcurrido sin grandes eventos de transmisión ni contagios, porque conozco muy bien a la población que atiendo y eso ayuda a prevenir, el abecé de la medicina familiar.

«Hemos tenido contagiados, pero frenamos a tiempo la transmisión. He estudiado mucho sobre las características y comportamiento de la enfermedad y cada vez que llega alguien con síntomas, procedo como si se tratara de la COVID-19, en primer lugar».

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