Internacionales

Cristina Pitarch: «Hay paro cero dentro del mundo de la ciberseguridad»

Comuneros de Aquia y voceros de Antamina inician conversaciones

Su mayor desafío ahora, reconoce, radica precisamente en la velocidad del sector, sus cambios constantes y los grandes avances que se producen a diario. «Los ciberataques van subiendo año tras año y cada vez son más sofisticados, más difíciles de detectar. Esto se mueve rapidísimo, se aprende rapidísimo de los errores y se encuentra rapidísimo otra forma de hacerlo», expone. La hiperconexión digital abre brechas de seguridad que, advierte Pitarch, se pueden prevenir siguiendo una máxima: «Confía en nada, y probablemente acertarás»

En pleno momento crítico de la pandemia, con los hospitales saturados, Cristina Pitarch (Madrid, 39 años) tuvo que enfrentarse a un ciberataque que bloqueó los sistemas de un hospital francés. «Éramos un grupo de tres personas, dijimos ‘Vamos a ayudar’. Es algo que no había visto en otros tipos de trabajos, en este es todo muy inspirador. Nuestro motto es ‘Les damos ventaja a los buenos’. Es interesante saber que estás haciendo algo que beneficia, y no solo a grandes empresas, sino a pequeñas compañías o a particulares», explica a través de Zoom la general manager para el mercado europeo de Chronicle , los productos de seguridad de Google Cloud. Aunque hay pocas mujeres en esta área y para mucha gente resulta complicado entender su trabajo, Pitarch intenta contagiar su entusiasmo: «Nosotros llevamos al mercado los productos que Google utiliza internamente. Chronicle es una herramienta innovadora, creada con la idea de cambiar totalmente la forma en que la gente piensa sobre la seguridad en internet».

Ella no inició su carrera como informática, programadora o hacker . Estudió Derecho, comenzó a trabajar primero como broker en La Caixa y luego en la empresa de software Salesforce y, poco a poco, se fue sumergiendo en el mundo de la tecnología y especializándose en ciberseguridad. «Fue todo por casualidad, a los 18 años muy pocas personas saben lo que quieren estudiar, dudaba entre Empresariales o Derecho… Me fui a estudiar a Estados Unidos y vi que todos mis amigos empezaban a trabajar en tecnología, algo que en España no se oía tanto. Por eso me interesó, por la novedad», recuerda. Por aquel entonces, mientras cursaba un MBA en Berkeley, visitó las oficinas de Google en Silicon Valley y pensó que le gustaría trabajar allí, un deseo que se hizo realidad hace casi 10 años. «Estaba en Salesforce y ellos me llamaron directamente, desde que entré en tecnología no he tenido que aplicar a ninguna empresa», subraya.

Los datos corroboran su experiencia: el pasado febrero, la consultora IDC aseguraba que este campo crecerá un 8,1% solo en España a lo largo de 2021, superando los 1.324 millones de euros, a causa del incremento de los ciberataques, «que ronda los 350.000 casos diarios a nivel mundial», según informó Europa Press . «Hay paro cero dentro del mundo de la ciberseguridad, se necesitan muchísimos expertos para los próximos años, en España creo que son 3.000 los que se van a precisar, porque ahora mismo cualquier avance tecnológico tiene que venir asociado a seguridad», recalca Pitarch. La pujanza del sector llevaba tiempo siendo patente, pero, sostiene, «la pandemia lo ha acelerado todo». Como ejemplo señala que «al trabajar desde casa ha tenido que mejorar la forma de protegernos para poder hacerlo de forma segura, nunca ha habido tanta concienciación como ahora mismo. Este sector está creciendo, pero todavía es una milésima parte de lo que va a ser en unos años, porque seguimos consumiendo más y más tecnología, y de esa misma manera nos tenemos que proteger cada vez más y mejor».

Además de insistir en que en el sector faltan profesionales, Pitarch cree que también es necesario romper estereotipos: «El concepto que hay de un especialista en ciberseguridad son unos señores en una sala oscura con un ordenador, y ya no es eso, esa idea que echaba mucho para atrás a las mujeres a la hora de pensar que podrían trabajar en este sector. Sí, se necesitan expertos en programación, los que luchan contra el hacker diario, pero hay más perfiles en la ciberseguridad: analistas, ventas… Todos extremadamente interesantes y extremadamente desconocidos». Pitarch reconoce que ha sido «la única mujer en una sala muchísimas veces, más de las que debería ser, y no es la situación ideal, la diversidad es importantísima y si eres la única persona ya estás señalada». A la vez, confirma, es una gran responsabilidad: «Siento que tengo que llevar esa forma de pensar diferente a esos lugares para que no se pierda e intentar que el año que viene en vez de una mujer seamos tres». Para ella, hay que fomentar dos estrategias para impulsar la presencia femenina en el sector tecnológico: «Una es la educación, que las mujeres no tengan que oír que no están hechas para esto, que es solo para hombres, y lo intentamos cambiar con programas como unas becas que ofrecemos en la Universidad de Málaga para formarse en ciberseguridad, y luego están los referentes, dar visibilidad para que las niñas pequeñas vean que este trabajo es divertido, y hay espacio y oportunidades».

Su mayor desafío ahora, reconoce, radica precisamente en la velocidad del sector, sus cambios constantes y los grandes avances que se producen a diario. «Los ciberataques van subiendo año tras año y cada vez son más sofisticados, más difíciles de detectar. Esto se mueve rapidísimo, se aprende rapidísimo de los errores y se encuentra rapidísimo otra forma de hacerlo», expone. La hiperconexión digital abre brechas de seguridad que, advierte Pitarch, se pueden prevenir siguiendo una máxima: «Confía en nada, y probablemente acertarás».