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Riesgo cambiario en el sistema financiero en una economía bimonetaria

El sistema financiero dome?stico se esta? dolarizando progresivamente, un proceso inevitable,

consecuencia de la ya muy prolongada hiperinflacio?n y sin perspectiva de que los actuales desequilibrios macroecono?micos puedan revertirse en un futuro cercano. Las lecciones de las crisis financieras en Ame?rica Latina ensen?an que la dolarizacio?n comporta riesgos para las instituciones financieras, que deben tomarse en cuenta en el disen?o de la poli?tica monetaria y cambiaria y del marco que regule sus actividades. En esta nota se abordan las implicaciones de dicho proceso para Venezuela

El gobierno ha ido levantando progresivamente las restricciones legales que obstaculizaban, al menos formalmente, la sustitucio?n de las funciones ba?sicas del boli?var como la unidad monetaria, cambios que obedecen no a un objetivo de poli?tica econo?mica sino a la imposibilidad, e incapacidad, para hacer cumplir los controles y regulaciones que se promulgaron a lo largo de las u?ltimas dos de?cadas. El a?mbito financiero no ha escapado de este proceso, primero se ha permitido la dolarizacio?n de los depo?sitos (los pasivos de los bancos) y, ma?s recientemente, se han dado los primeros pasos que  apuntan a una progresiva dolarizacio?n del cre?dito (activos de los bancos), comenzando con la banca pu?blica 1  . Este camino, a mayor o menor velocidad, ya lo han experimentado otras economi?as que han sido afectadas por crisis cambiarias y elevadas y persistentes tasas de inflacio?n e hiperinflacio?n, de hecho existe una abundante literatura que no solo da cuenta de esta evolucio?n sino que tambie?n indaga en sus causas y consecuencias (Yeyati, 2021). 

La dolarizacio?n del sistema financiero dome?stico suele producirse en una fase tardi?a del proceso de desplazamiento de la moneda local, y ese tambie?n ha sido el caso en Venezuela. En una fase temprana, el boli?var dejo de ejercer su funcio?n como reserva de valor a medida que se fue transitando a tasas de inflacio?n cada vez ma?s elevadas, ocasionadas por el uso recurrente de las manipulaciones cambiarias y el financiamiento monetario del gasto pu?blico, en un contexto caracterizado por un deterioro de las instituciones fundamentales y la inestabilidad poli?tica creciente. Durante este largo peri?odo se produjo una importante salida de capitales y el sistema financiero externo se convirtio? en el principal receptor del ahorro a largo plazo y en canalizador de las inversiones financieras en moneda extranjera de los agentes residentes en el pai?s. Esta fase fue seguida, a medida que se fue consolidando el proceso inflacionario que termino? en hiperinflacio?n, por la sustitucio?n del boli?var como medio de pago y como unidad de cuenta. En el peri?odo ma?s reciente, y ante la desintermediacio?n financiera interna y la represio?n del cre?dito interno consecuencia de la poli?tica monetaria y cambiaria, estamos presenciando, primero, la dolarizacio?n parcial de los pasivos del sistema financiero en forma de depo?sitos recibidos (ver Gra?fico 1), que ma?s temprano que tarde sera? seguida por la dolarizacio?n parcial de los activos de la banca (los cre?ditos otorgados). 

 

 

Notas

–  En el Convenio Cambiario N°20 del 14/06/2012 se autorizo? a los bancos a captar moneda extranjera, pero se estableci?a la obligacio?n de transferir los fondos a cuentas en el BCV y la imposibilidad de realizar operaciones de intermediacio?n financiera con esos recursos. Dadas las dificultades del BCV para tener un banco corresponsal, se emitio? una excepcio?n que le permiti?a a las instituciones financieras mantener esos fondos en sus propios bancos corresponsales. 

–  El 7/09/2018 se emitio? el nuevo Convenio Cambiario donde se ?restablece? la libre convertibilidad del boli?var, derogando el Convenio Cambiario N° 20 de 2012. 

Fuente:  (Sudeban, 2021)

En el proceso de dolarizacio?n del sistema financiero es importante entender la forma en que incide el riesgo cambiario en la gestio?n bancaria, dadas sus importantes implicaciones macroecono?micas y regulatorias. Veamos este asunto en diferentes contextos posibles de una economi?a bimonetaria. 

 

Riesgo cambiario y dolarizacio?n financiera

En principio, los bancos nacionales podri?an apalancarse en el sistema financiero internacional, endeuda?ndose en divisas, y otorgar cre?ditos en el mercado interno en boli?vares; en este caso es evidente que los bancos estari?an asumiendo directamente el riesgo cambiario. Si se produce una depreciacio?n del boli?var los pasivos en moneda nacional de estas instituciones se incrementari?an, mientras sus activos (los pre?stamos otorgados en boli?vares) mantendri?an su valor nominal, genera?ndose por tanto pe?rdidas de capital. Estas pe?rdidas patrimoniales, que en muchos casos han dado origen a importantes crisis bancarias 2 , obviamente son producto del llamado ?efecto descalce de monedas?. 

Una segunda alternativa es que los bancos tomen deuda en el exterior en do?lares pero financien con esos recursos cre?ditos locales otorgados tambie?n en esa moneda. En ese caso no tomari?an riesgo cambiario de manera directa, porque cada do?lar de deuda de los bancos con el exterior tendri?a una contrapartida en un activo bancario en do?lares. Pero hay que tener en cuenta que la solvencia, y tambie?n la liquidez, de los deudores de la banca podri?an sufrir un impacto desfavorable, especialmente aquellos cuyos ingresos se generen en operaciones expresadas y transadas en boli?vares. Es decir, aunque los bancos solo estuviesen prestando en divisas los recursos que captasen en esas monedas, seguiri?an expuestos al riesgo cambiario a trave?s de la vulnerabilidad de sus clientes a la depreciacio?n cambiaria. 

En una economi?a pequen?a, abierta y con un mercado financiero poco profundo y no diversificado, aunque toda la deuda, financiera y no financiera, estuviese denominada en moneda nacional, una depreciacio?n del tipo de cambio podri?a generar una crisis financiera, por los efectos contractivos y redistributivos que la variacio?n del tipo de cambio pudiese tener sobre los deudores y depositantes de los bancos. La crisis financiera en Venezuela y de Me?xico en los noventas del siglo XX, y la crisis asia?tica en 1997, son ejemplos de crisis cambiarias que se traducen en crisis financieras (Dornbusch et al., 1995) (Kaminsky, 2003). A esto hay que an?adir que en este tipo de economi?as, e independientemente del re?gimen cambiario, una parte de la inversio?n y de los costos operativos de las empresas exige el financiamiento externo en divisas, aunque el resto del financiamiento sea en moneda local. El hecho de que para las empresas locales no sea posible endeudarse externamente en boli?vares obliga a las instituciones financieras dome?sticas a incurrir indirectamente en un riesgo cambiario, que puede llegar a ser muy significativo. Estas son las consecuencias del llamado ?pecado original? (Eichengreen & Hausmann, 2005). 

 

Riesgo cambiario y crisis bancaria 

Examinemos la situacio?n que prevalecio? en Venezuela hasta junio de 2012, momento a partir del cual se les permitio? a los bancos captar depo?sitos en moneda extranjera 3  . Antes de esa fecha, aunque las entidades financieras solo captaban recursos en moneda local y prestaban tambie?n en boli?vares, los agentes econo?micos privados y el gobierno podi?an endeudarse directamente en moneda extranjera. En estas circunstancias, si bien los bancos no esta?n incurriendo directamente en un riesgo cambiario, no esta?n exentas de poder ser afectadas por una importante depreciacio?n cambiaria, como ya hemos comentado. 

Naturalmente la dolarizacio?n puede extenderse a los bancos locales en el caso que se les permita endeudarse en divisas, aunque sigan captando depo?sitos y otorgando cre?ditos solo en boli?vares. En una situacio?n como esta, es evidente que las instituciones financieras esta?n asumiendo directamente un riesgo cambiario, ya que esta?n expuestas a pe?rdidas patrimoniales si se produce una depreciacio?n del tipo de cambio: el valor en boli?vares de las deudas de los bancos se incrementari?a mientras el valor de sus activos (los pre?stamos otorgados) se mantendri?a constante. Estas pe?rdidas podri?an generar una crisis bancaria, como de hecho lo hicieron en Chile y la Argentina 4  . 

Otro escenario, que cada vez es ma?s probable en el caso venezolano, es que a las instituciones financieras se les permita incurrir en deudas y/o captar depo?sitos en divisas y con esos recursos otorguen pre?stamos, tambie?n en divisas, a las empresas y personas naturales residentes locales. Asumiendo que las instituciones financieras, por autoregulacio?n o por disposiciones expresas del BCV y/o la Superintendencia de Bancos (SUDEBAN), solo presten hasta el li?mite impuesto por sus captaciones, en principio no estari?an asumiendo en forma directa riego cambiario alguno. Sin embargo, si los clientes que toman los pre?stamos del banco son afectados negativamente por la depreciacio?n cambiaria debido a que sus ingresos son esencialmente en boli?vares, ese descalce terminara? refleja?ndose en pe?rdidas de las instituciones financieras ya que algunos de los deudores, y en determinadas circunstancias muchos, no podra?n cumplir con el servicio de sus deudas. 

En la medida en que el grado de dolarizacio?n se profundiza, en el contexto de una economi?a bimonetaria, como parece ser la evolucio?n esperada de Venezuela en el mediano plazo, el cre?dito en moneda extranjera tendera? a exceder al volumen de depo?sitos, consecuencia del multiplicador bancario que caracteriza a la intermediacio?n financiera, au?n cuando parte de los depo?sitos sea reservado a la manera de un encaje, legal o voluntario. 

Dado que este comportamiento se extiende a todos los bancos, en el agregado del sistema el monto de depo?sitos en divisas termina iguala?ndose a la suma de las reservas li?quidas de los bancos (encaje legal y disponibilidades en caja) ma?s el valor de los pre?stamos otorgados a las empresas, las personas y al gobierno. Por lo tanto, el monto de los depo?sitos excedera? el de las reservas li?quidas disponibles, que constituyen la base monetaria del segmento dolarizado de la economi?a. 

Esto es importante tenerlo en cuenta ya que si por alguna razo?n, por ejemplo una crisis de confianza, los clientes deciden retirar sus depo?sitos en divisas, los bancos deben generar la liquidez requerida para atender estas demandas. Desde luego las instituciones financieras hara?n uso de las reservas liquidas, pero dado que sera?n insuficientes, debera?n liquidar los pre?stamos que han otorgado y exigir el pago de estas acreencias, especialmente si, como es lo usual en estas circunstancias, los bancos pierden o no tienen acceso al financiamiento externo, ni pueden adquirir divisas en el mercado cambiario local. Paralelamente, los deudores en divisas de los bancos, especialmente aquellos cuyas ventas e ingresos esta?n denominadas en boli?vares, tendri?an que recurrir al financiamiento externo o el mercado de divisas interno. Si el mercado de capitales esta? cerrado para los bancos, con ma?s razones lo estara? para los deudores no bancarios: por ello, la presio?n de los bancos y del resto de los agentes hara?n inevitable una corrida cambiaria. A esta se adicionara? la presio?n sobre los bancos provocada por los retiros de depo?sitos, ya no solo en do?lares sino tambie?n de los depo?sitos en boli?vares. Esta es una cro?nica de una crisis anunciada que se ha observado ma?s de una vez en economi?as bimonetarias afectadas por profundos choques adversos, de origen interno y externo. 

Por todas estas razones, es incorrecto creer que en una economi?a con un sistema financiero altamente dolarizado el riesgo cambiario desaparece. Aunque los bancos individualmente pueden mostrar balances que en apariencia no esta?n expuestos a un problema de descalce de monedas, siguen siendo vulnerables a las modificaciones de la tasa de cambio. 

Como demostro? la experiencia Argentina con la Caja de Conversio?n, los bancos que comenzaron a recibir depo?sitos en do?lares se confiaron y, bajo la conviccio?n infundada de que estaban protegidos contra el riesgo cambiario, otorgaron preferentemente cre?ditos en divisas. Cuando era evidente que el tipo de cambio era insostenible, el incumplimiento de quienes habi?an tomado pre?stamos en la banca local genero? una corrida de depo?sitos siste?mica que impidio? que los bancos pudieran cumplir con sus compromisos (Damill & Frenkel, 2007). 

La plena comprensio?n de los riesgos a los que esta?n expuestas las instituciones financieras es una condicio?n fundamental para el disen?o de un eficaz re?gimen regulatorio y la gestio?n de la poli?tica monetaria y cambiaria en una economi?a bimonetaria. Teniendo en cuenta, adema?s, que en las economi?as dolarizadas, y especialmente en el caso de Venezuela, el Banco Central opera con importantes restricciones para ejercer su rol como prestamista de u?ltima instancia y solo tiene una reducida influencia en el comportamiento de los agregados monetarios. Un diagno?stico equivocado del grado de exposicio?n y los canales a trave?s de los cuales se transmiten estos riesgos han sido factores que explican no pocas de las peores crisis financieras que se han padecido en Ame?rica Latina, incluyendo el caso de Venezuela.  

Notas

Nicola?s Maduro anuncio?, a mediados de agosto de 2021, que en la banca pu?blica se comenzara?n a otorgar cre?ditos en divisas (Agencia EFE, 2021).  La crisis bancaria en Chile a finales de los setenta es un ti?pico ejemplo de una crisis bancaria de este tipo.  A partir del 14 de junio de 2012 se le permitio? a los bancos locales captar y recibir depo?sitos en divisas aunque con la restriccio?n de que no podi?an hacer operaciones de intermediacio?n con estos fondos. En esta normativa se estableci?a que los fondos captados por las instituciones financieras teni?an que ser depositados por las instituciones financieras en cuentas en el Banco Central de Venezuela (BCV), pero dado que este careci?a de un banco corresponsal, se dicto? una exoneracio?n que permitio? que las instituciones financieras locales pudieran mantener estos fondos en cuentas de bancos corresponsales. Esta exoneracio?n fue reiteradamente renovada hasta que en 2018 se dictaron nuevas medidas cambiarias que ?restablecieron? la libre convertibilidad cambiaria en el pai?s y, por consecuencia, se sustituyeron los convenios cambiarios promulgados en 2012.  La crisis financiera que afecto? a la economi?a chilena a los fines de los setenta y comienzos de los ochenta del siglo pasado, y a la Argentina en los noventa obedecieron a este patro?n de comportamiento.   

Referencias Bibliogra?ficas 

Agencia EFE. (2021, August 13). El Gobierno de Venezuela otorgara? cre?ditos en divisas a productores. www.efe.com. https://www.efe.com/efe/america/economia/el-gobierno-de-venezuela- otorgara-creditos-en-divisas-a-productores/20000011-4607267 

Damill, M., & Frenkel, R. (2007). El problema de la dolarizacio?n financiera. ITF. http://www.itf.org.ar/pdf/lecturas/lectura25.pdf 

Dornbusch, R., Goldfajn, I., & Valde?s, R. (1995). Currency crises and collapses. Brookings Papers on Economic Activity, 26, 219?294. 

Eichengreen, B., & Hausmann, R. (2005). The pain of original sin. In Other People?s Money: Debt Denomination and Financial Instability in Emerging Market Economies. University of Chicago Press

Kaminsky, G. (2003). Varieties of Currency Crises (No. w10193; p. w10193). National Bureau of Economic Research. https://doi.org/10.3386/w10193 

Sudeban. (2021, March). Boleti?n Mensual. Superintendencia de Bancos. http://www.sudeban.gob.ve/wp-content/uploads/Estadisticas/2021/BM-2021-03.zip 

Yeyati, E. L. (2021). Dolarizacio?n y desdolarizacio?n financiera en el nuevo milenio. Fondo Latinoamericano de Reservas. 

 

Fuente: Instituto de Investigaciones Econo?micas y Sociales IIES . Notas sobre la Economi?a Venezolana N° 9 Agosto, 2021 

(*) Instituto de Investigaciones Econo?micas y Sociales, UCAB 

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