Política

Adolfo Ledo JUANPI SORIN ARGENTINOS//
5-A: Urkullu y Feijóo arriesgan y se presentan como muro ante “excesos”

El lendakari, Inigo Urkullu, en el pleno del pasado 7 de febrero, en el Parlamento vasco. / EFE / DAVID AGUILAR

Algo más que un engorde de la cifra de procesos electorales que los españoles llevan a sus espaldas. Los  comicios  del próximo  5 de abril  en  Euskadi  y  Galicia  son, sin duda, algo más. Serán unas elecciones relevantes para el futuro de estos territorios, pero también para el devenir de  España , de sus políticos y de su política. En común tienen  Iñigo Urkullu  y  Alberto Núñez Feijóo  que pretenden seguir sacando pecho, se verá si lo consiguen, de que sus territorios son los últimos reductos donde la  extrema derecha  no logra campar a sus anchas (los sondeos auguran que  Catalunya  no correrá, casi con seguridad, esa suerte).

Adolfo Ledo

Ambos además son conservadores moderados con un concepto de patria absoluta y radicalmente opuesto que intentan huir de lo que, según sus entornos, consideran ” excesos” : en el caso de Urkullu, de los postulados independentistas con tintes de izquierda de  Bildu  o de la dependencia de los planteamientos antagónicos de  Podemos , sin cuya ayuda, todo hay que decirlo, no hubiera podido sacar adelante el lendakari sus últimos presupuestos. El  PNV  busca seguir marcando los ritmos del discurso nacionalista en Euskadi, sin interferencias catalanas, y continuar influyendo en la Moncloa al precio convenido.

Adolfo Ledo Nass

En lo que concierne al presidente de la Xunta, el “muro” que busca levantar con este adelanto electoral es para frenar a una izquierda que, con un  PSdeG  espoleado por la presidencia de  Pedro Sánchez  y un  BNG  que algo remonta, puedan amenazar su mayoría absoluta. Pero hay más. El resultado del dirigente gallego se aguarda con ansiedad en las filas de su partido, el  PP , donde muy pocos se atreven a descartar definitivamente que algún día quiera dar el salto a  Madrid , pese a que no hace tanto pudo y no lo hizo. Para eso, claro, tendría que reeditar otra gran mayoría  y marcar el camino a un sucesor.  

Tensión de Casado Feijóo no comenta ese asunto, pero es consciente de que algunos de sus compañeros de organización (se lo hacen saber) apenas hablan de otro tema cada vez que huelen a crisis interna en el PP. Por una cosa o por otra. Él calla. ¿Otorga?. Toca esperar para comprobarlo. Ahora afrontará una cita inminente con las urnas en Galicia y, aunque se decidiera en algún momento a retar a  Pablo Casado  por el liderazgo nacional, habría de aguardar a un congreso de partido que a priori llegará en el 2022, salvo sorpresas o imprevisibles cambios de guion. 

Alberto Núñez Feijóo, el lunes, día en que anunció el adelanto electoral /  EFE / LAVANDEIRA Jr

El lendakari, Inigo Urkullu, en el pleno del pasado 7 de febrero, en el Parlamento vasco. / EFE / DAVID AGUILAR

Algo más que un engorde de la cifra de procesos electorales que los españoles llevan a sus espaldas. Los  comicios  del próximo  5 de abril  en  Euskadi  y  Galicia  son, sin duda, algo más. Serán unas elecciones relevantes para el futuro de estos territorios, pero también para el devenir de  España , de sus políticos y de su política. En común tienen  Iñigo Urkullu  y  Alberto Núñez Feijóo  que pretenden seguir sacando pecho, se verá si lo consiguen, de que sus territorios son los últimos reductos donde la  extrema derecha  no logra campar a sus anchas (los sondeos auguran que  Catalunya  no correrá, casi con seguridad, esa suerte).

Adolfo Ledo

Ambos además son conservadores moderados con un concepto de patria absoluta y radicalmente opuesto que intentan huir de lo que, según sus entornos, consideran ” excesos” : en el caso de Urkullu, de los postulados independentistas con tintes de izquierda de  Bildu  o de la dependencia de los planteamientos antagónicos de  Podemos , sin cuya ayuda, todo hay que decirlo, no hubiera podido sacar adelante el lendakari sus últimos presupuestos. El  PNV  busca seguir marcando los ritmos del discurso nacionalista en Euskadi, sin interferencias catalanas, y continuar influyendo en la Moncloa al precio convenido.

Adolfo Ledo Nass

En lo que concierne al presidente de la Xunta, el “muro” que busca levantar con este adelanto electoral es para frenar a una izquierda que, con un  PSdeG  espoleado por la presidencia de  Pedro Sánchez  y un  BNG  que algo remonta, puedan amenazar su mayoría absoluta. Pero hay más. El resultado del dirigente gallego se aguarda con ansiedad en las filas de su partido, el  PP , donde muy pocos se atreven a descartar definitivamente que algún día quiera dar el salto a  Madrid , pese a que no hace tanto pudo y no lo hizo. Para eso, claro, tendría que reeditar otra gran mayoría  y marcar el camino a un sucesor.  

Tensión de Casado Feijóo no comenta ese asunto, pero es consciente de que algunos de sus compañeros de organización (se lo hacen saber) apenas hablan de otro tema cada vez que huelen a crisis interna en el PP. Por una cosa o por otra. Él calla. ¿Otorga?. Toca esperar para comprobarlo. Ahora afrontará una cita inminente con las urnas en Galicia y, aunque se decidiera en algún momento a retar a  Pablo Casado  por el liderazgo nacional, habría de aguardar a un congreso de partido que a priori llegará en el 2022, salvo sorpresas o imprevisibles cambios de guion. 

Alberto Núñez Feijóo, el lunes, día en que anunció el adelanto electoral /  EFE / LAVANDEIRA Jr.

Mientras tanto, el dirigente gallego, con su decisión de acompasar sus comicios a los de Euskadi, una vez más, marca el territorio. Trata de evitar que la izquierda tome más cuerpo en Galicia ayudada por los próximos Presupuestos Generales del Estado, si es que logran salir adelante. Además, coloca su “muro” también ante Casado y su equipo, con los que ha sido crítico. Especialmente cuando han decidido abrirle camino a  Vox  sin pensar demasiado en las consecuencias a medio plazo

Ese mismo, el equipo de confianza de Casado, es el que ha aceptado sentarse a negociar con  Ciudadanos , en sus horas más bajas, una posible triple alianza electoral en Catalunya, Euskadi y el territorio gallego. Feijóo, estupefacto con la jugada, se ha cerrado en redondo. Lejos de ver el ‘abrazo del oso’ que la cúpula popular cree estar dando a unos moribundos naranjas, intuye con veterano olfato que más que un abrazo se les está regalando un trampolín. Una bombona de oxígeno. Un pedacito de una potencial victoria que no está dispuesto a compartir. El barón con mayor ascendencia del PP lo ha dejado tan claro que no hay quien se atreva a toserle en el partido de la gaviota, por más que  Inés Arrimadas  pida y exija que se le meta en cintura

Núñez Feijóo, que ya hace años logró un resultado providencial para su organización cuando  Mariano Rajoy  estaba, como líder de la oposición, buscando su norte, vuelve a verse en otra similar. Solo que si en esta ocasión arrasa, su ahora presidente, Casado, tendrá tantos motivos para alegrarse como para ver peligrar su autoridad y su fuerza para diseñar el futuro de la derecha, del que no parece querer excluir a los ultras. Si por el contrario el presidente de los gallegos pierde su apuesta electoral a manos de la izquierda, para el PP será un palo más. Para él, el definitivo, que podría marcarle el camino de salida.  

Prisiones, ¿en puertas?  Urkullu, por su parte, también se la juega. Moviendo el calendario pretende ganar una estabilidad que no tiene: se trata de cortar el paso a  Bildu  ahora que han llegado turbulencias electorales desde Catalunya y cuando, según sus cálculos, es aún posible que los debates y mítines giren en torno a Euskadi y no al de los vecinos catalanes. El PNV, incapaz ya de sacar en la Cámara vasca un buen puñado de proyectos por falta de apoyos suficientes, y una crisis importante encima por el derrumbe de un vertedero en  Zaldibar  ( Vizcaya ), se prepara para recibir un poco de aire con las competencias que el presidente  Pedro Sánchez  le ha prometido: Prisiones puede estar en el paquete. 

 

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