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Mario Villarroel Lander Cruz Roja//
Diplomacia: idealismo o realismo

Venezuela, Caracas
Diplomacia: idealismo o realismo

En estos tiempos la diplomacia y la realidad internacional son un laberinto donde se ha perdido toda posibilidad de un orden mundial con plena justicia y libertad. Son pocos los Estados donde la democracia como sistema garantice el pleno desarrollo económico pero también la defensa integral de los Derechos Humanos. El ideal de las Naciones Unidas en 1945 era el de la paz y la convivencia con la solución pacífica de las controversias en el orden nacional y en el orden internacional; pero han sido permanentes los conflictos y guerras, agravados ahora con la bomba atómica. Como todos los conflictos actuales, y así es el caso de la crisis venezolana, en Siria además de los actores nacionales y de la región, están implicadas las superpotencias mundiales, Rusia y China apoyando al gobierno de Siria y a la versión chiita del Islam, mientras que Estados Unidos y Europa están mas cerca del sunismo de las monarquías del Golfo. 

Dos grandes corrientes de pensamiento siempre interpretaron el fenómeno de la internacionalización y las Relaciones Internacionales con enfoques contradictorios: el paradigma realista o clásico que ponía su acento sobre la relación de poder entre Estados donde la sociedad internacional ha sido considerada como un sistema de Estados soberanos e independientes, orientados por el interés nacional, su poderío y en el dilema de la guerra o el equilibrio. El paradigma idealista o visión liberal ha considerado a la sociedad internacional como una comunidad de hombres que buscan esos principios tan permanentes de la Revolución Francesa, de la libertad, la igualdad y la solidaridad; hombres unidos con instituciones nacionales o internacionales buscando el bien común y la justicia social internacional. 

La visión realista de la diplomacia comporta la tesis del estado de naturaleza del hombre y la anarquía internacional donde el orden lo impone el mas fuerte en una permanente guerra de todos contra todos, cuya expresión internacional es la confrontación de los Estados y de las naciones, con un juego de balanzas y acciones recíprocas facilitando un estado civil internacional de carácter policial; en esta visión priva la sociedad política interna y lo internacional es por necesidad y por jerarquías donde funciona el monopolio de la fuerza organizada, recurriendo a Max Weber siempre en manos del Estado. Los teóricos del realismo recurren a la filosofía de Maquiavelo y Thomas Hobbes, quien en el Leviatán muestra al hombre y al Estado con intereses particulares que privan sobre lo general, donde los Estados persiguen sus propios fines. En este sentido se admite el uso de la fuerza y la política esta ajena a la moral, por lo tanto el Derecho Internacional tiene un papel utilitario pero secundario. Es la famosa sentencia de Clausewitz ?la guerra es la continuación de la política por otros medios? . En esta dirección han estado teóricos como Tusidedes, Rousseau, Spinoza, Hegel, los nacionalismos europeos del Siglo XIX y recientemente Hans Morgenthau, Raymond Aron y Henry Kissinger. Desgraciadamente pareciera que este es el motor que anima las políticas exteriores de los Estados y también a las organizaciones internacionales, incluyendo la ONU, donde el equilibrio de fuerzas se expresa en la confrontación por una parte entre Rusia y China y por otro lado EEUU, Francia e Inglaterra (miembros permanentes y con derecho a veto en la ONU). 

Quienes nos hemos desempeñado en el campo profesional de la nueva diplomacia y como académicos en el Derecho y las Relaciones Internacionales preferiríamos el paradigma idealista con una visión liberal y supranacional, con la existencia de una comunidad internacional universal, cuyo núcleo es el hombre y su dignidad, y el donde el Estado y las instituciones internacionales están sujetos a la defensa de los derechos fundamentales con el imperativo de la paz y la justicia. El estado fundamental para el desarrollo económico y social de la nación, pero también los individuos y las organizaciones no gubernamentales. Los Derechos Humanos pertenecen al individuo y no al Estado. Esto se fundamenta en una filosofía humanista y universalista del género humano y acepta a la sociedad internacional como esencial para las relaciones económicas, sociales, culturales, ideológicas y políticas entre los hombres de una nación y entre las naciones mas allá de las fronteras. Por lo tanto es imperativo la paz y la interdependencia, la libertad de comercio, el modelo democrático, la integración regional, el federalismo. Emmanuele Kant es la referencia obligada con su obra La Paz Perpetua que ya había sido expresado por el filósofo chino Confucio, Hugo Grocio, Leibnitz, Bentham. Precisamente la creación de las Naciones Unidas en 1945 y su germen después de la Segunda Guerra Mundial con la Sociedad de Naciones en 1919, están sustentadas en esta ideología de la interdependencia y la necesaria cooperación entre los hombres, las naciones y los Estados. La Unión Europea con la CECA en 1951, la CEE en 1957 y la UE en 1993 han institucionalizado el modelo que debemos seguir en América Latina, del cual Bolívar había urgido en la Carta de Jamaica cuando exigía del nuevo continente una Nación de Repúblicas. 

@jcpinedap

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