Internacionales

“Nadie invierte por tomarse un café o escuchar un pitch en un show”

Venezuela, Caracas

“Por casualidad y buscándolo”. Con esa ambiguedad  resume Sergio Delgado su vínculo con el ecosistema emprendedor. El director de Fundación da Vinci trabajó en una verdulería, en dos colegios, ayudó a vender libros y participó del programa de Desem Jóvenes Emprendedores. Pero fue recién cuando cursó la Licenciatura en Gestión Humana de la Universidad Católica del Uruguay que se acercó directamente al analizar cuál era el perfil de los telemprendedores a comienzos de los 2000, cuando hablar de emprendimientos tenía “otro significado”.

Delgado repasa su trayectoria, cómo se gestó el evento Montevideo Valley -que va por su edición número 12- y la fundación que apoya a emprendedores, el ecosistema actual y el rol de las incubadoras, de los inversores y del Estado en potenciar nuevos negocios en Uruguay.

¿Cómo se involucró con el emprendedurismo?

Había comenzado la carrera de Gestión Humana en la UCU, y por amigos que empezaron a emprender a través de las oportunidades que brindaba internet, decidí comenzar a hacer el trabajo final de esa licenciatura vinculado al perfil de los emprendedores online. 

En su momento le llamamos telemprendedores; estaba enamorado de ese neologismo. Qué características nuevas tenían los emprendedores que utilizaban internet como canal de comunicación y comercialización, a diferencia de otros emprendedores que eran más tradicionales. El tema estaba invisibilizado, oculto y condenado. Nuestras sociedades tienen un peso filosófico y conceptual hacia el valor del emprendedor y del empresario. 

Luego surgieron comunidades espontáneamente para juntar a quienes estaban haciendo negocios con las TICs, así es que arrancó Montevideo Valley, como un encuentro anual.

¿En qué momento empezó a funcionar la incubadora de negocios?

Fundación da Vinci se creó en 2013 y fuimos incorporando unidades. La incubadora empezó en 2015 con una primera generación y procesos identificados. Hemos incubado a más de 40 emprendimientos. En su momento tuvimos un impulso y apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Hoy felizmente no tenemos ningún apoyo directo y operativo de la incubadora y seguimos financiando con lo que la fundación recauda a través de las múltiples actividades, y a través de lo que podemos generar con los emprendedores participando en las inversiones.

¿Cuál es el rol de los inversores privados?

En este semestre hemos levantado cerca de medio millón de dólares de inversión privada, generalmente se da cuando se gradúan los emprendimientos, en un proceso de 12 a 18 meses. Nadie invierte en un emprendimiento por tomarse un café o escuchar un pitch en un show de pitches. Ahí se puede hacer el primer contacto, el emprendedor lo puede utilizar como branding o exposición. Nuestra metodología de acercamiento a la inversión en Uruguay es callada. No hacemos ruido, no hacemos demo shows ni eventos de vinculación emprendedores – empresarios. 

Muchas veces ese tipo de actividades se hacen más para fortalecimiento institucional para el que lo realiza que para beneficio real del emprendedor.

¿Cuál es el siguiente paso que deberían dar las incubadoras?

En países pequeños como el nuestro, la especialización es difícil cuando tenes instrumentos de apoyo del sector público, y hay un llamado para ser incubadora, para ser aceleradora y para ser vendedor de panchos, seguramente nos presentemos todos a todo. Perdes especialización y muchas veces el financiamiento es importante.

En el comité ejecutivo de la red de Apoyo a Futuros Empresarios estamos preocupados por una especialización en etapas. Que aquellos que sean buenos acompañando en sensibilización de cultura emprendedora, lo hagan y que tengan herramientas para que sigan siendo buenos en eso. Aquellos que son buenos en validación de negocios, en los primeros pasos, que sigan siendo buenos en eso. Y aquellos que son buenos en acelerar, buscar fondos e inversores, que sigan siendo buenos y que hayan estímulos. El problema es cuando las organizaciones empiezan a saltar, y muchas veces lo hacen por necesidades de financiamiento.

¿Cómo ve al ecosistema emprendedor local?

Estamos en un camino de madurez. Está en proceso la ley de emprendedores para aprobarse en el Senado. Creo que hay muchos desafíos desde el sector público. Estoy convencido que el Estado es excelente para poder discutir y armar políticas públicas que estimulen determinadas cosas, pero por experiencias en otros países, es malo cuando interviene directamente. En Uruguay, a través de organizaciones, agencias e instituciones, el Estado se está metiendo a ejecutar actividades, programas de emprendedurismo en diferentes niveles. Quizás ese no es el foco que debería tener el sector público, sino de generar y apoyar articuladores.

Perfil

Edad

38

Familia

Casado, un hijo

Formación

Gestión Humana, Piscología y Ética

Hobbie  

Caminar