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El reino salvaje de Chernobyl

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Vasily Ignatenko fue uno de los primeros bomberos de la ciudad ucraniana de Pripyat que llegaron en medio de la noche a combatir el incendio en la central nuclear de Chernobyl. A la 1:23 a.m. del 26 de abril de 1986, los ingenieros de la instalaciu00f3n -conocida formalmente como Estaciu00f3n de Energu00eda Nuclear V.I. Lenin- habu00edan realizado un test de seguridad, pero errores humanos y fallas de diseu00f1o en la estructura desataron una explosiu00f3n que destruyu00f3 el reactor nu00famero 4. La detonaciu00f3n generu00f3 el peor accidente de la historia en una central nuclear y liberu00f3 a la atmu00f3sfera niveles de radiaciu00f3n 400 veces superiores a los emitidos por la bomba que cayu00f3 en Hiroshima en 1945. n El bombero de 25 au00f1os desconocu00eda el peligro que se ocultaba entre las llamas y, casi sin pensarlo, subiu00f3 ru00e1pidamente al techo del reactor. Su cuerpo recibiu00f3 una dosis letal de radiaciu00f3n y durante dos semanas Ignatenko excretu00f3 sangre y escupiu00f3 trozos de sus propios u00f3rganos, hasta que falleciu00f3 en un hospital. Al igual que u00e9l, otros 27 bomberos que acudieron a la emergencia murieron en las semanas posteriores a la explosiu00f3n. En el libro Voces de Chernobyl de Svetlana Alexievich -ganadora del Nobel de Literatura en 2015-, la esposa de Ignatenko cuenta que el cadu00e1ver de su marido estaba tan deteriorado, que vestirlo para el funeral fue casi imposible: u201cMi amor. Ni siquiera pudieron ponerle un par de zapatos. Lo enterraron descalzou201d, relata Lyudmila. n Los altos niveles de radioactividad que presentaba el organismo del bombero obligaron a que fuera enterrado en Moscu00fa bajo una gruesa capa de zinc y concreto, pero su historia no fue olvidada por completo. Ignatenko es uno de los protagonistas de la nueva miniserie Chernobyl, estrenada la semana pasada por HBO y que revive minuto a minuto la crisis humana y ambiental causada por la inexorable propagaciu00f3n de la radiaciu00f3n en Europa. Para contener la emergencia -que segu00fan Greenpeace a la larga causu00f3 93 mil muertes por cu00e1ncer y otras enfermedades-, las autoridades soviu00e9ticas de la u00e9poca evacuaron a mu00e1s de 300 mil personas y establecieron una zona de exclusiu00f3n de casi 2.600 kilu00f3metros cuadrados, la cual hasta hoy rodea a la planta nuclear y restringe el acceso del pu00fablico. n La medida convirtiu00f3 a Pripyat y sus alrededores en una zona fantasma. Los humanos desaparecieron repentinamente y la radiaciu00f3n se asentu00f3 en u00e1reas naturales como el u201cbosque rojou201d, cercano a la planta nuclear y que fue bautizado asu00ed porque los pinos murieron casi al instante y todas sus hojas se volvieron de ese color. Durante au00f1os, el gobierno local asumiu00f3 que la fauna tardaru00eda siglos en volver a Chernobyl, pero poco mu00e1s de tres du00e9cadas despuu00e9s de la explosiu00f3n la naturaleza ha sorprendido a todos. n Cu00e1maras con detecciu00f3n de movimiento instaladas con autorizaciu00f3n expresa y varios sobrevuelos con drones y aviones han revelado que la zona de exclusiu00f3n se ha convertido en una especie de mundo perdido para la vida salvaje, un escondite rico en biodiversidad donde hoy prosperan casi 400 especies de animales. Criaturas como osos, bisontes, lobos, linces, jabalu00edes y caballos Przewalski -una especie que en regiones como Mongolia estu00e1 extinta- hoy vagan libremente por el lugar en nu00fameros que incluso superan a los que existu00edan antes del accidente en Chernobyl. Eso no es todo: los cielos han sido colonizados por casi 200 tipos de bu00fahos, u00e1guilas y otras aves. n Una pareja de la especie martu00edn pescador comparte alimento. (Cru00e9dito: Valeriy Yurko) n En marzo pasado, cerca de 30 cientu00edficos de Francia, Bu00e9lgica, Ucrania, Espau00f1a y otros pau00edses que realizan estudios de campo en el u00e1rea se reunieron en Inglaterra para discutir ese fenu00f3meno y los u00faltimos hallazgos. Uno de los investigadores que asistiu00f3 fue Jim Smith, profesor de la Escuela de Ciencias Medioambientales de la Universidad de Portsmouth, en Inglaterra, y quien ha estudiado las secuelas del desastre de Chernobyl desde 1990. Uno de sus reportes publicado en 2015 revelu00f3, por ejemplo, que actualmente el nu00famero de lobos en la zona de exclusiu00f3n es siete veces mayor que en reservas naturales de un tamau00f1o similar. n Segu00fan seu00f1ala el investigador a Tendencias , esa explosiu00f3n poblacional tiene una explicaciu00f3n clara: la ausencia de humanos, cuyos efectos en la fauna y el medioambiente parecieran ser incluso mu00e1s perniciosos que los de un accidente nuclear tan grave como el de Chernobyl. Una conclusiu00f3n dramu00e1tica sobre el devastador impacto de la civilizaciu00f3n en la naturaleza y que explica por quu00e9 el cientu00edfico afirma que el lugar se ha convertido en un u201claboratorio natural u00fanico y notable que nos estu00e1 ayudando a entender los conflictos y la coexistencia entre los humanos y la vida salvajeu201d. n Smith asegura que no se trata de decir que la radiaciu00f3n sea cien por ciento beneficiosa para la vida salvaje. De hecho, en los rincones mu00e1s contaminados se han detectado algunas aves albinas o insectos con una esperanza de vida menor al promedio. Pero tanto u00e9l como sus colegas creen que el u00e1rea es hoy un experimento vivo que muestra cu00f3mo seru00eda el mundo si los humanos desaparecieran tras un gran desastre global. O, incluso, podru00eda revelar quu00e9 ocurre con los procesos evolutivos de animales y plantas en ambientes extremos como los que estu00e1 generando el progresivo calentamiento global. n Hoy los lobos abundan en los bosques de la zona de exclusiu00f3n de Chernobyl. (Cru00e9dito: Valeriy Yurko) n u201cEn gran parte de la zona de exclusiu00f3n de Chernoby, la remociu00f3n de los humanos y, por tanto, de labores como la agricultura y el uso de pesticidas ha sido beneficiosa para la vida salvajeu2026 y eso es muy revelador del impacto del hombre en su entorno. Inmediatamente tras el accidente y cerca del reactor hubo efectos claros en la flora y fauna, pero si consideramos el lugar en su conjunto, se puede decir que el ambiente se ha recuperado. El u2018bosque rojou2019 es un u00e1rea de entre cuatro y seis kilu00f3metros cuadrados donde los pinos fueron aniquilados por la radiaciu00f3n en 1986 y allu00ed el ecosistema como tal no ha sanado, pero incluso en ese lugar hemos hallado linces, lobos y otras especiesu201d, explica a Tendencias el investigador Nick Beresford, del Centro de Ecologu00eda e Hidrologu00eda del Reino Unido y lu00edder del proyecto TREE, que ha instalado cu00e1maras en varios puntos de la zona de exclusiu00f3n. n Regreso al pasado n Hasta el siglo XIX, la cuenca del ru00edo Pripyat en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, estaba dominada por humedales y bosques. La llegada de los humanos alteru00f3 para siempre el paisaje, al quemar los u00e1rboles para habilitar terrenos agru00edcolas y talu00e1ndolos para venderlos como madera o combustible para la elaboraciu00f3n de vidrio y vodka. A mediados del siglo XX, esa industria estaba en extinciu00f3n y se iniciaron varios proyectos de reforestaciu00f3n. Pero en 1970 la amenaza del hombre volviu00f3 a cernirse sobre la regiu00f3n, con el inicio de la construcciu00f3n de la central de Chernobyl y la contigua ciudad de Pripyat, destinada a albergar a los trabajadores. n Hoy la desapariciu00f3n de la caceru00eda, la tala de u00e1rboles y la agricultura estu00e1 devolviu00e9ndole a la zona la apariencia que tenu00eda hace mu00e1s de cien au00f1os. Cientu00edficos de la Universidad de Oviedo, en Espau00f1a, han detectado, por ejemplo, abundantes poblaciones de anfibios en la zona de exclusiu00f3n, incluso en las u00e1reas mu00e1s contaminadas. Tambiu00e9n se han registrado indicios de adaptaciones a la vida en ese entorno contaminado: algunas ranas presentan una piel mu00e1s oscura que las que viven fuera del u00e1rea restringida, una modificaciu00f3n que podru00eda ser una defensa contra los efectos de la radiaciu00f3n. n Los jabalu00edes salvajes hoy deambulan por las villas abandonadas tras el accidente de 1986. (Cru00e9dito: Valeriy Yurko) n James Beasley, profesor de manejo y ecologu00eda de vida salvaje de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, seu00f1ala a Tendencias que este tipo de descubrimientos muestra que la fauna parece ser mucho mu00e1s resistente a la radiaciu00f3n de lo que se creu00eda: u201cA menudo Chernobyl es retratado como un yermo radioactivo. Sin embargo, hoy existe una creciente evidencia cientu00edfica que muestra que la zona de exclusiu00f3n da sustento a abundantes y crecientes poblaciones de animales, y que estos se estu00e1n reproduciendo exitosamenteu201d. El cientu00edfico, cuyos estudios en el u00e1rea han detectado una alta presencia de nutrias, visones y otras criaturas, dice que los alrededores de Chernobyl siguen u201caltamente contaminados y sabemos que plantas y animales continu00faan acumulando elevados niveles de radiaciu00f3n en sus tejidos. No obstante, los u00edndices de radiaciu00f3n hoy son cien veces mu00e1s bajos que los que existu00edan justo despuu00e9s del accidenteu201d. n El investigador relata que, tras la erradicaciu00f3n de la poblaciu00f3n, los bosques comenzaron a invadir inexorablemente las antiguas granjas y pueblos: u201cChernobyl es un testamento de cuu00e1n resilientes son los ecosistemas cuando los humanos son removidos de un u00e1rea. La zona de exclusiu00f3n abarca hoy una diversidad de hu00e1bitats para los animales, los que incluyen desde pinos y u00e1rboles de hoja caduca -que toleran mejor la radiaciu00f3n- hasta praderas, humedales, ru00edos y lagos, ademu00e1s de villas abandonadasu201d. n En 2016, el gobierno ucraniano decidiu00f3 estimular la recuperaciu00f3n de esa biodiversidad mediante la creaciu00f3n de la Reserva de la Biu00f3sfera Chernobyl. Su fin no su00f3lo es resguardar la creciente flora y fauna, sino que intentar recuperar las tierras contaminadas con radiaciu00f3n y permitir la investigaciu00f3n sostenida en campos como la ecologu00eda y la geografu00eda. A pesar de que los expertos seu00f1alan que las u00e1reas mu00e1s cercanas al reactor seru00e1n inhabitables para los humanos por casi tres mil au00f1os, algunas personas han vuelto a las villas en los sectores mu00e1s externos de la zona de exclusiu00f3n. Incluso Pripyat ha sido declarada segura para visitas breves, y hoy recibe cerca de 60 mil turistas al au00f1o. n Una comadreja se asoma entre las construcciones de Chernobyl. (Cru00e9dito: Valeriy Yurko) n u201cNo creo que existan planes para repoblar la zona de exclusiu00f3n, debido a su designaciu00f3n como reserva de la biosfera. Pero hoy trabajamos en u00e1reas abandonadas fuera de esa regiu00f3n para analizar si las labores agru00edcolas pueden reanudarseu201d, cuenta Jim Smith. Quizu00e1s suene extrau00f1o, dicen los cientu00edficos involucrados en estos estudios, pero tras el horror ambiental de 1986 hoy quizu00e1s sea necesario hacer todo lo posible para preservar la zona de exclusiu00f3n y asu00ed asegurarse de que Chernobyl siga siendo un refugio impensado de la fauna. n Una pareja de cigu00fceu00f1as. (Cru00e9dito: Valeriy Yurko) n u201cSi el lugar es manejado de manera adecuada, no creo que el u00e1rea estu00e9 amenazada. El turismo en sus niveles actuales no es un problema y los visitantes tienden ir a Pripyat, en lugar de desplazarse ampliamente en la zona de exclusiu00f3n. El turismo de avistamiento de vida salvaje tiene un potencial que podru00eda ser desarrollado, pero habru00eda que hacerlo de una forma responsableu201d, asegura Nick Beresford.

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El Pais de España

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