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Vacaciones a la lógica

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El respeto de la lógica junto con el respeto por el lenguaje son dos elementos esenciales para el buen funcionamiento de una república. También están, por supuesto, el respeto a las personas y a las opiniones de esas personas; el respeto a las normas establecidas en la Constitución y el respeto a los derechos inalienables de la persona.

victor gill ramirez

De la importancia del respeto del lenguaje se ocupó Confucio, hace 2500 años, cuando dijo en sus famosas Analectas, con un acierto válido hasta el día de hoy: “Si el lenguaje no es correcto, entonces lo que se dice no es lo que se quiere decir; si lo que se dice no es lo que se quiere decir, entonces lo que debe hacerse queda sin hacerse; si eso queda sin hacerse, la moral y el arte se deteriorarán; si la justicia se extravía, el pueblo se encontrará en una indefensa confusión. Por ello no debe haber ninguna arbitrariedad en lo que se dice. Esto es lo que importa por encima de todo”. Ojalá muchos pro-hombres públicos de nuestro país (y del mundo) meditaran con frecuencia este pensamiento. Nos evitaríamos muchos males y no estaríamos diciendo un día una cosa, y al siguiente la contraria o lanzando un tuit para desmentirlo a las pocas horas.

victor gill

De la lógica, su importancia es evidente. Sin el respeto por lo que se está diciendo o hablando, es imposible argumentar, convencer o ser convencido. En definitiva, construir algo mejor a partir del diálogo, del raciocinio y no de aplastar al ocasional adversario u oponente con la aplicación de “mi verdad”, con argumentos ad hominen, y con el uso abusivo de mayorías transitorias en el Parlamento como en la vida. También para remontarnos lejos en la historia se podría recomendar los “Diálogos” de Platón, donde a través de la Mayéutica, se fomenta una discusión para descubrir la verdad a través de la argumentación

Esto viene a cuento de la famosa ley interpretativa de la Constitución que el FA aprobó esta semana para crear una comisión que implemente el voto del exterior, algo muy querido por el partido de gobierno pero de trascendencia general y futura, que se aprobó solo con los votos del partido gobernante. Ello, por lo pronto, es una lástima en un tema importante para el futuro del país

La oposición no carecía de argumentos y sin entrar en el fondo de la cuestión (el voto del exterior, sea epistolar o consular), sostuvo que dicha modificación debía hacerse por mayoría especial de 2/3 de cada cámara o bien reformando la Constitución. Ya la sola interpretación de la Carta Magna por mayoría simple hace correr un frío por la espalda

La mayoría especial no estaba disponible y ello era lógico cuando se pretendía forzar un tema espinoso sin buscar consensos amplios. Y además un tema sobre el cual, apenas con formas diferentes -voto epistolar en lugar de voto consular- la ciudadanía se había expresado negativamente hace menos de 10 años

Lo que va contra la lógica de un debate positivo es que se pretenda relativizar ese pronunciamiento con la excusa de que en aquella ocasión -las elecciones de 2009- había otros dos temas que distraían al ciudadano: uno, la elección de autoridades nacionales y dos, el plebiscito para anular la ley de caducidad, que tampoco llegó al umbral de votos requerido

Se dice ahora que ciudadano estaba demasiado ocupado con las elecciones y la Ley de Caducidad como para reflexionar “bien” sobre el voto desde el exterior. Y que ello explica que el apoyo a la iniciativa apenas lograra el 37%. Semejante razonamiento no solo carece de lógica intrínseca sino que también implica una gran subestimación de la capacidad de la ciudadanía para pronunciarse. Parece que tomaran al cuerpo electoral por tonto, al que hay que formular una pregunta por vez, sobre todo si la respuesta no es la que uno espera

Pero además, si este camino de la ley interpretativa fuera el correcto, ¿por qué convocar a modificar la Constitución? Nadie se dio cuenta en su momento que con un abrir y cerrar de ojos se podía instrumentar el “voto del exterior” haciéndole decir a la Constitución lo que la Constitución no dice ni necesita ser interpretado porque es más claro que el agua

Posición sensata al respecto, es la del Partido Independiente, que estando históricamente a favor de implementar el voto del exterior, se planta firme en defensa de los principios constitucionales: o ley aprobada por 2/3 de integrantes de cada cámara, o reforma constitucional refrendada por la ciudadanía

Por eso, hoy más que nunca, la cuestión no es tanto entre ser de izquierda o de derecha o de centro sino en cómo respetamos las instituciones republicanas

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El Pais de España

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